Lo que nos puede enseñar la bicicleta

Algunas veces pienso que ha de haber gente que piensa: ¿De qué está hablando, bicicletas y zen, o meditación?

Bueno, déjenme decirles que en los 70s había un libro muy popular llamado “El zen y el arte del mantenimiento de la motocicleta”, de Robert M. Pirsig. No leí el libro, porque no estaba interesado en las motocicletas, pero la idea se quedó en mi mente.

Luego descubrí que el zen no era solo una cuestión del templo, pero la manera en la que uno ve la vida, y el modo en el que hacemos lo que hacemos. Y andar en bicicleta, no las carreras, sino andar en bicicleta es una actividad que te permite estar en el momento presente, en el ahora, con atención plena.

Cuando empecé con la meditación, y tratando de tener una vida espiritual rica, lo que encontré constantemente era la referencia de un sendero. Así que tenía que moverme, en una dirección. ¡Bueno, pensé, que cosa tan maravillosa! Yo tengo una bicicleta, puedo pedalear el sendero. Y descubrí que, cómo las artes marciales que practicaba, o el dibujo, podía en verdad pedalear el sendero.

Hace algunos meses, paseando en una librería después de coger el libro que buscaba, vi un libro pequeñito: Mindfulness para ciclistas, de Nick Moore. ¡Qué descubrimiento! Estaba muy emocionado. Lo compré y lo empecé a leer. He regalado el libre a otros tres entusiastas de la bicicleta. Regalé el primero, sin haber terminado la lectura, a una nueva amiga, Cecilia. Es un libro hermoso.

Al final del libro podemos leer: “La conciencia que podemos cultivar en la bici nos puede ayudar a desconectar del deseo y los arraigados patrones de pensamiento y ver las cosas más objetivamente. Llueve. Hace frío. La cuesta es escarpada. Viajo a 25 km/h. Eso es todo. No juicios de valor, no bueno, malo, correcto o incorrecto. El momento es suficiente en sí mismo. ¿Necesita ser algo más?