La nueva normalidad

Hay una nueva manera de explicar la vida después del Covid 19: la nueva normalidad. Una extraño modo de decir que no volveremos a nuestro modo de vida anterior, lo que eso signifique para cualquiera.

Francamente, no pienso que en verdad estuviéramos viviendo bien, muchas cosas deberían cambiar. Pero lo que parece ser la nueva normalidad es, definitivamente, algo nada agradable.

¿Puedes imaginarte usando el cubre bocas todo el tiempo que no estés en casa? ¿El no tener el gran placer de saludar a quienes amas con un abrazo o un beso? ¿Estar asustado por todos los terribles virus que puedes encontrar?

Cuando era niño, recuerdo a unos primos que vivían con mi abuela por un tiempo. Ella estaba preocupada de que se enfermaran. Así que los cubría con cobertores al menor cambio de temperatura. Siempre estaban enfermos de catarro o de la garganta.

Entiendo la necesidad de protegernos de un virus nuevo, de tratar de mantenernos saludables cuando los hospitales están llenos de personas infectados por Covid 19. Pero me reuso a estar aterrado por la naturaleza o las noticias catastróficas.

Debemos ejercer nuestra libertad de escoger, de cómo queremos vivir. De trabajar por sociedades mejores, más empáticas, justas. Por una manera de vivir con el mundo, la naturaleza, en buenos términos. Por que las personas acepten las diferencias que tenemos, y celebrando aquello que hace posible que vivamos en hermandad.

Otra vuelta a la rueda

La vida nos sorprende con algunas oportunidades de vez en cuando. Así que aquí estoy, en medio de la contingencia, en un estudio nuevo. Esto me da la oportunidad para un nuevo comienzo, produciendo arte. Hay algunos proyectos activos, y un nuevo deseo de trabajar y compartir lo que hago.

Es por eso que estoy trabajando en un nuevo sitio: ruizlimon.com

Ahí he de compartir lo que hago como artista y diseñador. Estoy contento.

¿Convicción o confort?

Era ya casi mediodía. Miré por la ventana, la posibilidad de lluvia estaba presente. Sería un trayecto de 15 minutos, más el regreso. ¿Debería hacerlo en mi bici o no?

Soy uno de esos que se mantiene promoviendo la bicicleta como un medio alterno para moverse en la ciudad. Pero San Luis Potosí, como muchas otras ciudades en México, no es el mejor lugar para aventurarse en una bici. Pese a ello, lo sigo haciendo, sigo promocionándolo. ¿Pero en un día lluvioso?

Estaba en el momento de decisión. Necesitaba estar a tiempo. ¿Convicción o confort? Tomé mi poncho amarillo para la lluvia, mi mochila, y ahí estaba yo, manejando mi amada Tern.

El viaje fue agradable, no hubo lluvia, y el sentimiento de ser un tipo coherente fue grandioso.

Estamos solos

Ayer, un hermoso domingo lluvioso, tuvimos una comida familiar. Aunque estaba nublado, y hubo algo de lluvia ligera, arreglamos el asador y todo lo necesario para pasar el tiempo en familia.

Más tarde, solo, pensé en mis padres y hermanos. Era grandioso reunirnos y disfrutar de momentos. Recordé amigos y fiestas, los dias de escuela. Siempre pasándola bien con seres queridos.

Al final, estamos solos. Somos individuos buscando respuestas, el significado de la vida, si acaso somos afortunados. Hay algunas cosas que debemos resolver solos.

La vida me ha traído a la práctica zen. Me siento, en silencio, para vivir el momento, esperando encontrar paz, esperando poder hacer contacto con el ser que habita en mi.

Solo, sabiendo que hay otros que me hacen compañía. Otros que me permiten entender, que podrían ayudarme en el disfrute de la vida, que pueden ayudar a amarme. Si me amo a mí mismo, podría ser capaz de amar a otros, podría sentir compasión.

Momento de empezar

Anoche veía un video que me impresionó: nos dormimos con la seguridad de que despertaremos al siguiente día.

Así es como vamos por la vida, haciendo planes para mañana. Pero nadie está seguro. Solo, en el momento que estoy escribiendo, un familiar cercano y dos amigos de la escuela sufren de una enfermedad que podría terminar con sus vidas pronto.

¿Es acaso algo de lo cual debiéramos preocuparnos? No deberíamos. Tal como está escrito en Mateo: “Bástele a cada día su afán “.

Así que hoy, me desperté, me estiré, y agradecí por el nuevo día. Me alisté, y monté mi bicicleta admirando un cielo maravilloso. Después de 25 km, el día se ve diferente.

Muy bien, pero, ¿cuál camino?

Estoy pedaleando el camino. ¿Pero cuál camino?. Mi viaje espiritual comenzó hace muchos años, cuando estaba en la secundaria. Vengo de un ambiente tradicional católico, y tengo que decir que mi mamá, maestra de Sagradas Escrituras, me mostró un Dios amoroso.

Aún así, estaba buscando una práctica espiritual más allá de lo que se me había enseñado en la escuela católica. Por supuesto yo era muy joven, un poco alocado, y no muy disciplinado.

A los 15 años comencé a cantar con los Hare Krishna. La comida del domingo estaba bien, los cantos alegres, pero no era para mí.

Entonces, un querido amigo me invitó a un ashram. Asistíamos los fines de semana para meditar y para hacer algunas tareas o seva. Un día, mientras meditaba, supe que Siddha Yoga no era para mí.

Me volví muy alocado para entonces, pero me mantuve buscando. Me encontré con unos libros sobre zen y cristianismo, de un Sacerdote Jesuita, Enomiya Lassalle, y empecé a practicar zazen por mi cuenta. Yo estudiaba tae kwon do, y encajaban perfectamente.

Mi madre me dijo de un Sacerdote Jesuita, el Padre Escalada, quien vivió muchos años en Japón, y Lassalle fue su superior entonces. Lo visité algunas veces, me dio alguna guía, y me dijo que que siguiera con las enseñanzas de Lassalle. Fue hace tan sólo unos pocos de años que la práctica se ha vuelto regular. Ahora practico una vez por semana con una sangha Soto, y mi zazen diario va casi bien.

Siento que la meditación me ayuda en mi vida diaria. Pero, más importante, me ayuda a ir profundo, hacia adentro, y a orar sin palabras, en silencio. Tal parece que he encontrado lo que estaba buscando.

¡Comenzamos!

De un tiempo a la fecha he tratado de hacer cambios. ¿Qué busco con esto? Tan solo vivir mejor. Todo empezó con mi búsqueda para una espiritualidad más profunda, y me di cuenta que hay cambios que tengo que hacer para vivir mejor.

Por ejemplo, por ser una persona algo desordenada, y con cierta tendencia a almacenar, me veo en la necesidad de ir sacando cosas, papeles, e incluso deshacerme de ideas y costumbres que voy cargando por la vida y que son más un lastre que un beneficio.

Pertenezco a una organización, International Satsang Association, que me ayuda con mi desarrollo espiritual. Practico zazen en una agrupación de soto zen. Trato de mejorar mis costumbres de alimentación y salud, aunque fume en pipa.

En cuanto al nombre del blog, pues resulta que la bicicleta es un aparato que me encanta. Me permite moverme por la ciudad, me sirve para pasear y ejercitarme, pero, sobre todo, me permite interiorizar y pensar. Así que, de alguna manera, lo que aquí comparta tendrá que pasar por el filtro de mi deambular sobre la bici, pedaleando el sendero.

¡BIENVENIDOS!