Navidad y fin de año.

Fue la primer Navidad sin mi padre, quién murió en febrero pasado. Solía decirme que hiciera una pausa los últimos días del año y pensara cómo había sido.

Bueno, no fue uno común, ni prolífico. Pero comencé cambios importantes por dentro y por fuera.

Una cosa diferente es, contrario a lo que usualmente hago, es que decidí tomar algunas acciones: volver a ejercitarme en bicicleta, escribir un diario, postear una vez a la semana en este blog (réplica del de inglés), y pasar más horas en el estudio de pintura.

¡A dejar que el año ruede!